Colegio Manuel Pardo y Parroquia San Vicente de Paúl – Chiclayo

Un escrito del P. Antonio Elduayen

con motivo del Tricentenario de la Muerte de San Vicente de Paúl

A 738 Km. de Lima, Chiclayo —100,000 habitantes y Capi­tal del Dpto. de Lambayeque—, es el centro natural de las comuni­caciones del Norte Peruano. Clima benigno, gentes afables, oportu­nidades ilimitadas. Está llamada a ser la segunda ciudad del Perú.

Hace sólo 13 años, Chiclayo no era ni la sombra de lo que hoy es. Coincidencialmente, hace 13 años que una Comunidad de Padres Paúles se estableció en Chiclayo. Se diría puesta corno testigo ini­cial y factor parcial de su progreso.

El 9 de Abril de 1947, en sen­cilla y privada ceremonia, se ben­decía y colocaba la primera pie­dra del Colegio Particular “Ma­nuel Pardo”. El flamante plantel se inauguraba al año siguiente.

Como Fundación de la “Nego­ciación Turnan”, su fin era doble: “Dotar a Chiclayo de un centro de educación católico … y perpe­tuar la memoria de la fundadora de la Negociación, Sra. Mariana Barredo de Pardo”,

La Negociación Turnan confia­ba su Dirección a los Sacerdotes de S. Vicente de Paúl.

El Colegio había sido entregado inconcluso: con sólo su planta baja y un salón de la alta. La Ca­pilla estaba en construcción. Las canchas eran todavía terreno eriazo. Ni siquiera había puertas …

Aquellos primeros años fueron de penuria y esfuerzo. Simple­mente estaba naciendo una Insti­tución, y todos los comienzos son difíciles. Se trabajó tesonera­mente.

El 49 ya estaba concluida la Capilla. El 51 el Colegio era, en sus líneas generales, lo que hoy es. Comenzaba la segunda etapa de la vida del “Manuel Pardo”: adquirir para el Colegio toda la superficie necesaria a su indepen­dencia, y reestructurarlo según los lineamientos de un ambicioso y funcional Plan Piloto.

Hoy el Colegio ha doblado el área de su terreno, asegurado su independencia y comienza a ser reestructurado: ahí están el Kin­dergarten, la Piscina, el Esta­dio, etc.

El año 1948, año inaugural, ter­mina con una matrícula de 130 alumnos. Matrícula que se dupli­caría el 49 y se triplicaría el 50. Hoy son 583 alumnos, repartidos entre Kinder-Transición, 8 sec­ciones de Primaria y 7 de Secun­daria. El número de Profesores, entre Padres y Seglares, es de 25.

Los primeros llegados a Chicla­yo, en calidad de observadores y fundadores, fueron los PP. Lanchetas, Prol y Garro. El 47 venía el Hno, Fernández, actual “deca­no” de la Comunidad. Más que la sola mención merecerían los PP. Corbato, Giráldez, Nogales, Diez, Neri, Alvarez, Bermejo, Rodrí­guez, Arámburu, Villacastín y Dopazo, en algún tiempo, miem­bros de esta Comunidad

El primer Director del Colegio fué el P. Eladio Díez Martín, CM. Le sucedió, en el 52, el P. Urbano Moral.

La historia vital del Colegio ha sido de constante superación. No sólo se han realizado mejoras ma­teriales. Pedagógicamente, el pro­fesorado, titulado en su mayo­ría, cuenta con material didáctico completo y moderno. La salud del alumnado es controlada en un Gabinete Médico Escolar equipa­do abundantemente: material odontológico, Rayos X, etc. Coad­yuva el deporte, en todos sus as­pectos: natación, fútbol, basket, tennis, gimnasios … Llega casi al centenar el número de trofeos ga­nados en competencias.

El “Sol Radiante” de eficiencia Premilitar es otro trofeo del Co­legio —símbolo del acendrado y sano patriotismo, inculcado en los alumnos. Medio y expresión de la educación artística imparti­da son el “Coro Manuel Pardo”, la “Estudiantina”, el “Conjunto Rítmico”, la “Orquesta Manuel Pardo” y las llamadas “Veladas de Sociedad”. Respecto a la ins­trucción recibida sirva el dato de que el 85% de los exalumnos son universitarios. (La primera Pro­moción manuelpardina, egresada el año 1952).

Nexo del Colegio con la familia y factor de constante superación ha sido la “Asociación de Padres de Familia”. Establecida en 1951, su primer Presidente fue D. Nico­lás Cúglievan. A esta entidad, formada por elementos represen­tativos de la Sociedad Lambayecana, el Plantel le debe, entre otras cosas, el Gabinete Médico Escolar y la Piscina.

Decididamente, por su pasada trayectoria y actual proyección, el Colegio ha cumplido con cre­ces el deseo de los fundadores: “Que con el transcurso de los años, las generaciones aquí for­madas recuerden con cariño el tiempo pasado y se sientan orgu­llosos de haber sido alumnos del Colegio Manuel Pardo”.

Un magno suceso de inestimable valor para la vida ulterior de la Comunidad  y de Chiclayo, acaecía el 1″ de Junio de 1952: Fue la erec­ción de la Capilla del Plantel en Parroquia: Parroquia de San Vi­cente de Paúl.

A la sazón, unas 30,000 almas de este sector de Chiclayo se en­contraban sin Párroco, Parecía a-demás que, habiendo nacido el Colegio como Institución de Cato­licismo, la Parroquia venía a ser su necesario complemento. Por otra parte, desde Trujillo, el Sr. Arzobispo —a cuya jurisdicción pertenecía, a la fecha, Chiclayo, reclamaba insistentemente la erección de la nueva Parroquia…

Fué así como nació la Parro­quia  San Vicente de Paúl, (comúnmente llamada la “Capilla del Par­do”). Su primer Párroco fue el en­tonces Director del Colegio, P. Urbano Moral. Director y Párro­co continuaron siéndolo los PP. Florentino García, Félix Azcárate y Antonio Elduayen.

Desde el 52, la Parroquia —pa­ralelamente al Colegio— ha ido transformándose ininterrumpida­mente. En su arquitectura, dejó de ser el primitivo salón para convertirse en la más hermosa iglesia de Chiclayo, con su fa­chada de líneas modernas, con su sencillo y marmóreo altar de La Milagrosa, con su aparente coro… No sólo en lo arquitectónico; actualmente la Parroquia ofrece el ambiente adecuado para ayudar a la fe de los fieles: comodidad, recogimiento, esplendor litúrgico.

La historia de la acción parro­quial de los Padres es larga en hechos y fecunda en resultados. En términos de trabajo desarro­llado, es admirable, En general puede decirse que no hay ciudad del Departamento, ni pueblo y aún ni caserío de la Provincia de Chiclayo, adonde no hayan llega­do los Padres de la Comunidad.

Con ser grande, la labor pasto­ral propia de la Parroquia de San Vicente ha sido, sin embargo, la parte menor del apostolado vicenciano. Tiempos hubo en que “El Pardo” parecía ser la Parro­quia de toda la Provincia. Padres de la Comunidad fueron Párrocos del .Illimo, de Pimentel, de Santa Rosa; fueron capellanes de la Cárcel, de la Hda. La Viña, del Asilo de Ancianos; fueron coope­radores en tas Barriadas San Francisco, San Antonio, Martí­nez, San Carlos, Garcés. Durante largos años se ayudó, diaria o se­manalmente, en las Parroquias de La Matriz, La Verónica; en las Capillas de Las Misericordias, del Rosario, del Carmen de Lambayeque.

Sería inacabable la mera rela­ción de las tareas apostólicas. Las predicaciones suman miles y los Sacramentos administrados dece­nas de miles …

Capítulo honroso merecería la cura de almas en la Urbanización San Carlos: su Capilla de la Vir­gen del Carmen hoy es la Parro­quia de Santa Rosa, confiada a los Padres Dominicos. “San Vi­cente”  -la Parroquia San Vicente- puede sentirse orgullosa de ser Parroquia Matriz. Actualmente la Parroquia de San Vicente comprende tres Ur­banizaciones con un total estima­do de 25,000 almas, más otras 20,000 de la Hda Turnan —a 16 Km. de Chiclayo—. Atiende la Capellanía del Asilo de Ancianos. Continúa siendo Centro de corre­rías apostólicas.

ANTONIO ELDUAYEN JIMÉNEZ, C.M.